Desde el primer momento que se nos pidió escoger una estrategia proyectual, emular e innovar nos hacía automáticamente referencia al Convento de La Tourette de Le Corbusier, que habíamos visitado recientemente gracias a un fantástico viaje de la Universidad.
Esta estrategia proyectual, creemos que es la base con la que el maestro francés planificó el convento.
Recordemos que Le Corbusier recibió el encargo de una comunidad de monjes dominicos de Lyon para que realizara en la población de Eveux-sur-Arbresie su nuevo convento.
De esta manera, se forman dos maneras de entender la arquitectura: una visión clásica por parte de los clientes de lo que debe ser un convento, recordemos que los conventos son edificios con unas reglas arquitectónicas extremadamente férreas, y parecidos entre ellos. Y por otro lado una visión moderna, regeneradora de la arquitectura, rompedora de reglas antiguas, donde justamente su abanderado es Le Corbusier.
La mezcla de estas dos maneras de entender la arquitectura, que a simple vista podrían parecer contrarias, son en realidad complementarias, dando como resultado un edificio que emula un convento clásico en lo esencial: sus reglas, pero innovando en todos los aspectos posibles. Dando como resultado una versión diferente, moderna y en muchos aspectos mejor que un convento tradicional.
ALGUNOS EJEMPLOS:
.- El claustro
Le Corbusier mantiene la regla de los conventos tradicionales de hacer girar la planta del edificio alrededor de un claustro, centro de la actividad del convento. Las plantas bajas, en vez de quedar abiertas al claustro, quedan cerradas mediante cristaleras, consiguiendo asi el mismo efecto de recogimiento, paz y contacto con la naturaleza. La planta superior queda entonces más recogida con aberturas en forma de ventanas corridas.
.- La luz en la capilla
Los monjes dominicos pidieron a Le Corbusier la construcción de una pequeña capilla con la única condición que el altar estuviera orientado al este, una de las reglas de las capillas cristianas. Para Le Corbusier, esa orientación no le iba nada bien para su concepción total del volumen del convento así que orientó la capilla al revés pero creando una abertura en el muro contrario del altar, recogiendo así la luz de este y proyectandola sobre el altar.
.- El crucifijo de la iglesia
Otra de las reglas que los monjes impusieron a Le Corbusier fue la de colocar un lugar en el que poder colocar un crucifijo (toda iglesia cristiana debe tener un crucifijo). Pero la manera de entender la arquitectura de Le Corbusier es totalmente contraria a cualquier elemento decorativo. Por lo tanto tuvo la genial idea de crear una puerta pivotante que da entrada a la iglesia que cuando queda totalmente abierta, forma un palo vertical y si la unimos con una abertura de luz horizontal al fondo de la sala está combinación forma una cruz.